




10 de marzo 1993

Piscis

Mago de Oz / Los Adolescentes

Azul
Creo que soy una persona afortunada y bendecida por poder vivir haciendo lo que realmente me gusta. Tengo la oportunidad de conectar con las personas a través de imágenes y música, y sé que eso es un privilegio que no todos pueden experimentar. Lo valoro muchísimo.
Quizá mi yo adolescente soñaba con ser médico para salvar vidas, pero con el tiempo entendí que probablemente no habría sido feliz siguiendo ese camino. Y justo en esos momentos en los que llegué a cuestionar el valor de mi arte, descubrí algo importante: también se puede ayudar y sanar personas desde aquello que a uno le hace feliz.
Porque sí, una canción puede levantarle el ánimo a alguien en su peor día. Un concierto puede regalar recuerdos inolvidables y sonrisas genuinas entre los chongos y la locura del momento. Una salsa puede hacer que alguien vuelva a bailar después de mucho tiempo. Y un simple clip de video puede liberar emociones que una persona llevaba guardando por dentro.
La vida no debería tratarse solo de trabajar y sobrevivir; también se trata de sentir, disfrutar, compartir y vivir de verdad. Y ahí es donde el arte se vuelve algo esencial. Nos acompaña, nos mueve, nos une y, muchas veces, nos salva sin que siquiera lo notemos.
Así que le echo ganas, las de tocar una canción esperando levantarte el ánimo a alguien que lo necesite, una melodía que haga respirar un poco más tranquilo o incluso un video bonito de gatitos capaz de sacarle una sonrisa cuando la alegría sea escasa.





10 de marzo 1993

Piscis

Mago de Oz / Los Adolescentes

Azul